Sinsal

Talleres y acciones en familia durante el festival de música Sinsal

Illa de San Simón, Redondela.
28 y 29.7.2018

Organización
Sinsal Audio

Dirección
Fermín G Blanco/ Mr Lupo

Coordinación
Carolina Queipo
Víctor González
María Bescansa
Jaime García Vega

Embajador en la isla  
Diego Piñeiro Carrera

Relaciones internacionales 
Belen Vallina González

Didáctica
Sistema Lupo

Colaboradores
Marexada S.L

Compañeras de fatiga
Arte y Garabato

 

Memoria & Fotografías
Una isla musical, eso es en lo que se convierte San Simón un fin de semana al año. Y ahí estuvimos, en el fondo de la ría de Vigo, en pleno verano gallego (el suave), rodeados de árboles centenarios y con provisiones de comida y bebida “dabondo”. Nadie sabía quién tocaría esos días, pero lo que sí estaba claro era que iba a haber ambientazo, que lo pasaríamos en grande y que querríamos repetir. Y es que el sitio no es muy grande pero aún lleno de espectadores se hace amplio y relajado, se cuida el lugar y el medio ambiente, se tiene en cuenta a todos los participantes y, encima, se llega en barco. What else?
Entre los asistentes, un montón de intrépidas familias, o lo que es lo mismo, mucha gente (de todas las edades) con ganas de jugar a lo grande. Y para eso estábamos allí. Sistema Lupo con las compañeras de Arte y Garabato mano a mano colonizando el espacio, ¡por tierra mar y aire! A lo largo del sábado y del domingo, con pequeños y mayores, diseñamos, montamos, desmontamos, ajustamos y construimos sin parar todo lo que se nos ocurrió que podría hacer falta y no había: pequeños refugios-cabañas para los hermanitos y hermanitas pequeños, torres, fuertes y cúpulas geodésicas bajo las que podríamos hasta acampar. El proyecto estrella fue el escenario específico para el público familiar, una macroestructura de Palitroques colgada en pleno bosquecillo de frutales, bajo la que Esteban & Manuel actuaron para nosotros mientras el sol empezaba a bajar. Vaya gozada, el mejor premio para una tarde de trabajo.
Se nos quedaba pequeña la isla, y quisimos conquistar el mar, así que montamos unas estructuras en unas piraguas y uno tras otro fuimos saliendo a navegar, ¡nadie se acerca a nuestra isla conquistada sin vérselas con nuestras arquitecturas flotantes!
Mientras esto pasaba en el sur de San Simón, al norte, en la isla de San Antonio, otro grupo de robinsones querían conocer técnicas de construcción sostenible, aunque fuera a costa de mancharse y empaparse (jugar con agua y barro en verano, qué fatal…). Aprendimos la técnica del “pallabarro” que, con materiales naturales e inmediatos (paja y barro), permite levantar pequeñas construcciones hechas por nosotros mismos. Ahí estuvimos, mezclando, escurriendo, encofrando y desmoldando pieza a pieza, para dejarlas secar al sol antes de ponerlas en uso. ¿El resultado? Una nueva técnica aprendida, un montón de piezas Lupo nuevas, caras sonrientes y sucias y cero impacto ambiental.
Todo lo que rodea al SinSal es misterioso y maravilloso, por eso no es posible prometer nada, pero quizás el año que viene nos veamos de nuevo en las islas dispuestos a jugar mucho, aprender más y pasarlo aún mejor, si es que es posible. ¡Ojalá sí!

 

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